González llegó a la Cancillería en Teherán con órdenes precisas del canciller Rafael Bielsa de entregar el pedido argentino, que ya había sido rechazado en duros términos por las autoridades diplomáticas de Irán apenas trascendió que el juez Juan José Galeano señalaba -entre otros- al ex agregado cultural de Irán en Buenos Aires, Moshen Rabbani, nada menos que como presunto partícipe necesario del atentado.
El diplomático no esperaba que lo recibieran con afecto, pero tampoco que le dieran la espalda rotundamente: nadie atendió su pedido. González explicó a sus jefes en el Palacio San Martín de Buenos Aires quienes le ordenaron que insista y pidiera explicaciones por el desplante.
Por toda respuesta, González recibió una cita para ayer, domingo, a las siete de la mañana, cuyo resultado no había sido informado hasta el cierre de esta nota en Buenos Aires.
Más allá del final del episodio, en medios judiciales fue bien recibida la firmeza de las nuevas autoridades diplomáticas argentinas que contrasta con el paso al costado que dio la administración de Eduardo Duhalde en marzo último, cuando Galeano formuló pedidos de captura internacionales para cinco ciudadanos iraníes. En ese momento, el entonces canciller Carlos Ruckauf dijo que se trataba de “un asunto de la justicia”.
“Esta causa tiene que ser un tema de Estado, tal como siempre se prometió pero nunca se cumplió”, repiten entre los investigadores del caso, que ven con buenos ojos la firmeza de Bielsa. El nuevo canciller adelantó ayer en una entrevista a un matutino porteño que se tomarán “decisiones diplomáticas con el máximo rigor” si Irán “contesta descortésmente o no contesta nada” en torno a los pedidos judiciales argentinos.
Esa es precisamente la actitud que -más allá del resultado formal de la última gestión del representante argentino en Irán- ya tomó el régimen conducido por el ayatolah Alí Kamenei. En los tribunales federales se espera que la respuesta diplomática argentina se ubique a la misma altura. Lo mismo vienen reclamando desde hace tiempo los familiares de las víctimas del atentado y las instituciones atacadas.
Además de Rabbani, Galeano reclama la captura de Alí Fallahijan, quien para el año 1994 era ministro de Inteligencia y Seguridad de Irán junto a un correo diplomático del ministerio de Relaciones Exteriores de Irán: Barat Alí Balesh Abadi. Más recientemente, el juez libró una orden de captura contra el jefe militar de la Jihad Islámica, Imad Mughniyeh.