La reforma se refiere al agregado de un segundo párrafo en el artículo 7 de dicha norma que establecería” un período de tres años en el ejercicio del cargo como condición para postularse en concurso para otro tribunal o proponerse para subrogar una vacancia que implique el abandono de la función que se encuentre ejerciendo”.
“La carrera judicial es respetable, pero este Poder también debe estar la servicio de los ciudadanos”, sostuvo Conti en relación al “colapso” en el que se encuentran muchos tribunales, desde su perspectiva plasmada entre los fundamentos del proyecto.
Esta situación se podría solucionar con “la permanencia de quienes administran justicia por un lapso prudente como mínimo para evitar las vacancias y movimientos constantes dentro de los juzgados que tanta dilación y deficiencia provocan”, explica el texto de la iniciativa.
El diputado de Frente para la Victoria y presidente de la Comisión de Justicia, Luis Cigogna, acompaña el proyecto porque, entre otros aspectos “limitaría la cantidad de aspirantes a concurso”, explicó. Conti acordó con esta necesidad ya que observa que “hay personas que al ser nombradas como jueces, al otro día ya se están proponiendo como aspirantes para las nuevas instancias de selección de magistrados”.
Al no existir un marco normativo que establezca la permanencia de un juez en su cargo, el “cambio de magistrados en los tribunales provoca: a) una mala administración de los recursos humanos en el Poder Judicial; b) una desorganización importante en los tribunales donde esto sucede con el consiguiente retraso en la tramitación de las causas”, fundamentan los autores de la iniciativa.
“El juez debe mostrara sus capacidades en esos tres años, antes de pretender un asenso”, afirma la vicepresidenta de la Magistratura . El proyecto otorga tres aspectos para explicar por qué se resuelve que esa cantidad de tiempo de permanencia es un beneficio para desenvolvimiento de la Justicia.
En primer lugar porque ayuda a la “organizacional del tribunal en cuanto a la dinámica de trabajo, organización del personal, relación interna, entre otros puntos. En segundo lugar porque se hace una relación entre el tiempo que lleva cada proceso en el cual se desarrollan las causas y “la vinculación del juez con su trámite y el conocimiento más acabado de ellas”.
Por último, el plazo tiene que ver con que la “permanencia en el cargo del magistrado llevaría a afianzar los principios constitucionales del debido proceso, juez natural e inmediatez” en cuanto a la resolución de los conflictos.
La iniciativa que también apoya, el diputado y presidente del bloque radical e integrante del Consejo de la Magistratura, Oscar Aguad, junto al diputado oficialista y también integrante del Consejo, Carlos Kunkel, propone que “la formación de los jueces deje de ser academicista para convertirse en una formación que contenga otro tipo de ingredientes tales como la vocación democrática, valores sociales, organizacionales, de recursos humanos y de objetivos, entre otros.