Una jueza condenó a dos hermanos adolescentes por el homicidio de otro joven y redactó su fallo en lenguaje claro. "Es mi obligación explicarte las razones que tuve para decir que vos fuiste el responsable de la muerte", explicó.
En autos “C., J. D. y otro p.ss.aa. homicidio simple”, dos hermanos adolescentes imputados por homicidio fueron notificados de sus condenas en lenguaje simple.
A los acusados se les atribuía arrojarle una piedra a un motociclista durante una pelea entre barras de adolescentes, y causarle heridas que determinaron su muerte tres meses después.
La sentencia fue dictada por la jueza Licia Tulián. “Como lo comenté el último día del juicio, quiero que sepas que mi decisión no se basó en la forma de vida tuya ni de tu hermano J. C., ni en la de tu familia. Tampoco en su buena o mala fama o en los antecedentes penales que vos o ellos tengan. Mi decisión se basó en las pruebas que todos vimos y escuchamos durante el juicio, principalmente, en lo que dijeron los testigos” comunicó a uno de los hermanos.
Una vez dictada la sentencia, ambos documentos fueron entregados en soporte papel directamente a sus destinatarios (uno de ellos alojado en el Complejo Esperanza y el otro en libertad) junto a las cédulas de notificación.
“Como la jueza que atendió la causa en la que estabas acusado, es mi obligación explicarte las razones que tuve para decir que vos fuiste el responsable de la muerte de MH”, le manifestó la magistrada a otro de los hermanos.
"Lo primero que tuve en cuenta es que quedó claro que la muerte de M. H. fue a causa del golpe que recibió en la cabeza por la piedra que le tiraron. Si bien él murió 3 meses después del día en que esto pasó. Pero desde ese momento,
siempre estuvo internado. Nunca se recuperó. A pesar de las operaciones que hicieron
los médicos, su estado empeoró", consignó la magistrada.
El fallo resaltó que ese aspecto estaba comprobado "por todos los informes del hospital, por lo que contó su madre y lo
que escuchamos en el juicio. Y, principalmente, por lo que explican los médicos en un informe especial que se llama “autopsia” (que es un examen que hacen en el cuerpo de la persona fallecida para ver qué lesiones tenía y qué le causó la muerte)".
A la hora de explicar la calificación legal del delito, el fallo expresó: “También se considera homicidio simple cuando una persona, sin querer matar de forma directa, hace algo que puede provocar la muerte. Es decir, que sabiendo de ese peligro, actúa igual. Eso, en el derecho se llama dolo eventual”.
Una vez dictada la sentencia, ambos documentos fueron entregados en soporte papel directamente a sus destinatarios (uno de ellos alojado en el Complejo Esperanza y el otro en libertad) junto a las cédulas de notificación.